El té negro es la forma mas conocida de consumir té en Europa. Para conseguirlo se necesitan las siguientes operaciones:
Marchitamiento: Se trata de reblandecer la hoja para hacerla maleable y no romperla durante el enrollado. La hoja pierde en este proceso del 40% al 50% de su contenido en agua. Para ello de extienden las hojas en enrejados metálicos se hace circular aire
caliente entre ellos.
Enrollado: Esta operación dura unos treinta minutos y tiene una doble finalidad: enrollarlas hojas sobre si mismas para darles el aspecto que conocemos y romper las células de las hojas para liberar los aceites esenciales y otra necesarias para la fermentaron.
Cribado: Separación de las hojas por tamaños.
Fermentación: Es la parte mas importante. Una fermentación incorrecta dará un mal té. Aquí tienen lugar los cambios químicos necesarios para obtener el sabor característico del té negro. Se trata de humedecer las hojas y aplicar calor.
Desecación: Para el proceso de fermentación. Es une operación delicada, ya que se trata de dejar en la hoja la cantidad necesaria de agua, para que no se dañe ni se quede demasiado seco.

 
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